jueves, 10 de octubre de 2013

Somos lo que digerimos...

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Como esta semana no tengo tiempo de cocinar ninguna receta, os presento este pequeño y resumido monográfico, que pienso puede ser de mucho interés para la gran mayoría de lectores de este blog.
Para ello, parto de que cada vez son más las personas que tienen problemas para digerir los alimentos que consumen de forma saludable, siendo sus procesos digestivos muy pesados y caóticos, e incluso en algunos casos, provocándoles algún que otro desajuste emocional, psíquico o fisiológico de diferente índole.
Pero partiendo de la premisa de que cada persona es un caso diferente, lo que haré es poner sobre la mesa algunos consejos básicos para que podamos mejorar nuestros procesos digestivos y como resultante importante asimilar como es debido cada uno de los nutrientes necesarios para que nuestro organismo funcione óptimamente.

SOMOS LO QUE COMEMOS, PERO TAMBIÉN AQUELLO QUE DIGERIMOS Y MÁS AUN AQUELLO QUE ASIMILAMOS...

Como introducción, para entrar poco a poco en el tema que nos ocupa, quisiera dejar claro un concepto que me parece de gran importancia, ya que en los tiempos que corren todos habremos escuchado, o leído en alguna ocasión la siguiente afirmación:

"Somos lo que comemos"

Hasta aquí, supongo que todos estamos de acuerdo y no seré yo quien reme a contra corriente, porque me parece una afirmación, lógica y muy fundamentada. Pero cierto es también, que no nos podemos quedar anclados sólo en dicha frase, puesto que aun siendo cierto que somos aquello que comemos, también es cierto que una vez superada esta primera fase a modo de filtro, deberemos asegurarnos de que aquello que hemos ingerido se digiere de forma correcta, y finalmente y aquí creo estamos en un punto clave, que seamos capaces de asimilar aquello que hemos digerido, porque de no ser así, he de confesar que de nada nos sirve comer sano, ecológico, de proximidad, macrobiótico o las mil y una acepciones que queramos sumarle. Esto tiene su lógica en que la alimentación, se compone de una serie de procesos, los cuales se complementan unos de los otros, pero nunca de forma independiente. Así que  si alguno de dichos procesos no se desenvuelve correctamente, nos estaremos alimentando de forma algo engañosa, factor que nuestro organismo no tardará en comunicarnos.
Por ello no daremos un poco más de margen, sumando un par de afirmaciones más a la citada con anterioridad, obteniendo como resultante el siguiente planteamiento:

"Somos lo que comemos"
"Somos lo que digerimos"
"Somos lo que asimilamos"

Ahora, parece que la cosa tiene un poco más de coherencia, así que vamos a ver como sacar brillo a estas frases tan potentes, para hacer de cada una de ellas una realidad palpable en nuestras vidas.

AÑADIR COLOR A TUS PLATOS ES AÑADIR COLOR A TU SALUD...

En algunas ocasiones, he hablado acerca de la importancia que reside tras el impacto visual que provocan nuestros platos. Por que supongo que todos estaremos de acuerdo en que un mismo plato, presentado de diferentes formas puede prestarse más apetecible o menos, ya que por lo normal a todos nos enamoran aquellos platos ricos en colores, formas y texturas.
Desafortunadamente, esto que parece tan obvio, no siempre se tiene en cuenta, careciendo así de uno de los primeros pasos esenciales para gozar de una digestión beneficiosa para nuestro organismo.
En primer lugar, el proceso digestivo empieza a través de nuestros ojos, ya que cuando tenemos delante un plato sugerente, empezamos a producir saliva, que más tarde será de vital importancia para ensalivar los alimentos durante la masticación, transformando así los mismos de su estado sólido y compacto a un estado liquido más fácilmente digerible.
En segundo lugar, hemos de comprender, que en la naturaleza no existen las casualidades, por esta razón cada verdura tiene un color diferente, en función de las aportaciones nutricionales que la misma alberga, siendo importante, que a la hora de preparar nuestros platos, combinemos entre dos y tres colores diferentes, como por ejemplo:
zanahoria ( naranja)
Coliflor ( blanco)
Judia tierna ( verde)

LA MASTICACIÓN, TAN IMPORTANTE COMO IMPRESCINDIBLE




Si recogemos una vez más las sabías palabras del padre de la medicina Hipocrates, encontraremos un fiel testimonio de la importancia que él mismo daba a la masticación. Una prueba de ello, la tenemos en una de sus célebres frases:
"Bebe tu comida y come tu bebida"
De una forma muy clara, Hipócrates, ya nos está diciendo que debemos poner una especial atención en la masticación de nuestros alimentos, sin duda la base de una buena digestión.
Por lo normal, aunque más o menos todos estamos al corriente de este aspecto, lo solemos pasar por alto, ya sea alegando que no tenemos tiempo para masticar tanto, o directamente nos olvidamos al estar pendientes de varias cosas mientras comemos, como ver la tele, leer o mantener una conversación.
Por esta razón, expongo un breve resumen de la importancia de masticar bien los alimentos, para que reflexionemos una vez más sobre ello.
Cito directamente del conocido libro de la Doctora Olga Cuevas: "El equilibrio a través de la alimentación"  (CUEVAS Olga. El equilibrio a través de  la alimentación. Barcelona: Cenadiher, 1999, p. 256.) 

"Con una correcta masticación se favorecen los siguientes procesos:
- Se desintegra el alimento
- Se produce saliva que contiene mucina (moco lubricante) y una enzima que hidroliza los hidratos de carbono (la ptialina).
- La saliva contiene una hormona (la parotina) que estimula el metabolismo y el timo.
- Favorece la acción del parasimpático.
- Se estimulan los meridianos del estómago (mandíbula, superior) y de los intestinos ( mandíbula inferior, preparándolos para el proceso digestivo.
- En ausencia de saliva proliferan los procesos infecciosos bucales (caries o abscesos).
- Ajusta el contenido en agua de los alimentos. Cuando se ingieren alimentos muy secos como los panes, las galletas, la bollería o las frutas desecadas, deberíamos masticar hasta reponer el agua que les falta."

Como podemos deducir, no deberíamos negociar con nuestra masticación, ya que detrás de una mala masticación, se esconden el 90% de los problemas digestivos!
Para terminar con este aspecto, debéis saber que si consumís carbohidratos complejos como por ejemplo cereales integrales,o panes muy densos como por ejemplo el de centeno, la masticación no será importante, si no vital, ya que al igual que sucede con las legumbres, sólo tras una una buena masticación de estos alimentos, podremos extraer de los mismos todos sus nutrientes, de lo contrario, al comerlos sin masticar, no tardarán en llegar las flatulencias, además de sentirnos débiles y excesivamente saciados, incluso notando nuestro vientre inflado.

LA IMPORTANCIA DE COMER CUANDO COMEMOS




Existe un proverbio zen que dice :
Cuando comas, come... cuando camines, camina, cuando bebas, bebe...

En definitiva, estamos acostumbrados, a vivir siempre lejos del momento presente. Nuestra mente nunca descansa, pensado en aquello que hice, o aquello que debo hacer, pero pocas son las ocasiones, en las que nos detenemos a pensar en lo importante que es vivir cada instante presente, como si fuera el último. Por esta razón, quitamos importancia a todo lo que hacemos en el presente de forma habitual, como si ello no fuera en realidad lo más importante que nos está sucediendo en ese momento.
Parece algo paradójico, pero lo cierto es que deberíamos hacer un ritual de cada una de nuestras acciones, por insignificantes que podamos creer que son, ya que en las mismas se encuentra la esencia de nuestra vida, que no es otra que dejar fluir el aquí y ahora.
Llegados a este punto, seguramente muchos de vosotros pensaréis que esto no tiene nada que ver con vuestros problemas digestivos. Pero lo cierto, es que está más ligado de lo que podéis imaginar, y no lo digo únicamente desde un punto de vista espiritual ( que también lo está por supuesto), si no desde un punto de vista totalmente fisiológico.

Seguramente, la mayoría de vosotros tenéis la costumbre de comer mientras veis la tele, consultáis alguna página web en vuestro portátil, estudiáis para un examen o leéis un libro o revista. Evidentemente no digo que esto suceda siempre, pero en muchos casos si hacemos memoria, seguramente, caeremos en que efectivamente, esta situación, es bastante común en nuestra vida diaria.
Así que una vez más, nuestra actividad mental se ve alterada por la agitación mental que estas acciones representan, afectando directamente a nuestra digestión.
Las causas son sencillas de explicar y creo que vale la pena que pongamos una especial atención a este aspecto, por ello me permitiré el profundizar un poco más sobre ello.
Nuestro sistema nervioso se divide en dos partes, el sistema nervioso central y el sistema nervioso periférico. Dentro del sistema nervioso periférico, se encuentra el sistema nervioso autónomo, que a su vez se ramifica en el sistema nervioso simpático y el sistema nervioso parasimpático, donde centraremos nuestra explicación.


El sistema simpático, es el que nos prepara para la acción, siendo el que media entre la respuesta de estrés hormonal. Aumenta la frecuencia en los latidos del corazón, dilata los bronquios y las pupilas, estimula las glándulas suprarrenales, y entre otras muchas acciones más, quizás destacaríamos que como bien explica la imagen que precede este texto, inhibe la actividad digestiva.

Por otro lado tenemos la otra cara de la moneda, el sistema parasimpático, que al igual que el anterior, también forma parte del sistema nervioso autónomo, pero con unas funciones muy diferentes, siendo el responsable de la regulación de órganos internos, el descanso, la digestión, y las actividades que se suceden cuando nuestro cuerpo se encuentra en estado de reposo o mientras dormimos.
A su vez, cuando dicho sistema nervioso se activa se disminuye la frecuencia cardíaca, aumenta la resistencia a las infecciones, disminuye la tensión arterial, además de aumentar nuestra producción de saliva.

Como conclusión, ambos sistemas funcionan de forma autónoma, dependiendo de la acción que estemos llevando a cabo en cada momento.Por esta razón, si nos disponemos a practicar algún deporte, o cualquier actividad que requiera una cierta agitación, ya sea de carácter físico o mental, se activará el sistema nervioso simpático. Por lo contrario, cuando nos dispongamos a descansar en nuestro sofá, dormir, o ingerir alimentos, se activará el sistema nervioso parasimpático, siendo estos procesos, los que nuestro organismo entiende que le sirven para reponer nuestras baterías, poner nuestras defensas a punto y metabolizar los nutrientes ingeridos, entre otras tantas funciones, relacionadas con regenerar en definitiva el proceso vital de nuestro cuerpo.
Así que si leemos, vemos la tele, o llevamos a cabo alguna otra acción mientras comemos, crearemos un estímulo que activará el sistema simpático en vez del parasimpático, inhibiendo así el proceso digestivo y creando como resultado una dudosa digestión y mala asimilación de los nutrientes ingeridos!!
¿Increible no?
Por esta razón, es importante que cuando comamos, concentremos toda nuestra atención sólo en la acción de alimentarnos, masticando cada bocado como si fuera el último, a la vez que extraemos el sabor de cada alimento, como si de una meditación se tratara. De esta forma nuestras comidas serán realmente reparadoras y energéticas, además de que asimilaremos mucho mejor cada nutriente.

EL CALOR, UN ALIADO A TENER EN CUENTA

Como reza en el título, el calor es uno de nuestros mejores aliados, cuando se trata de digerir óptimamente nuestros alimentos. Así que lejos de entrar en tecnicismos, os aconsejo que como norma, preparéis siempre un caldito, sopa o crema bien calentita, como entrante antes de ingerir nuestro plato principal, cargado de alimentos que seguro reclamarán una digestión más compleja.
Para esta ardua tarea, deberíamos imaginarnos que nuestro estomago es un pequeño caldero, donde nuevamente, se cocinan los alimentos ingeridos. Esto quiere decir, que si previamente le damos un poco de calor, será mucho más sencillo que los procesos digestivos se lleven a cabo de una forma mucho más fluida y natural. De lo contrario, si primero ingerimos una ensalada, donde por lo normal el 100% son ingredientes crudos, por un lado enfriaremos la temperatura de nuestra sangre, así que parte de nuestra energía, se perderá poniendo el organismo de nuevo a la temperatura adecuada. En segundo lugar, los alimentos crudos aun y consevando gran parte de sus encimas, requieren más trabajo digestivo, así que nuevamente estaremos actuando en contra de conseguir una digestión adecuada.
Así que sin ánimo de repetirme, os aconsejo abrir vuestra comidas con una pequeña crema de verduras o en el mejor de los casos, con una deliciosa sopa de miso y veréis como los resultados saltan a la vista.

POSTRES Y FRUTAS, UNA VERDAD INCÓMODA...




Por lo normal, nuestra cultura nos ha adoctrinado de forma casi hermética a cerca del consumo de postres y frutas al terminar nuestras comidas. Así que entiendo que nos cueste asimilar la importancia del siguiente apunte.
Pero llegados al momento de conciencia, en que creo nos encontramos muchos de nosotros, es hora de hacer un reset sobre muchos aspectos, que a día de hoy, creo debemos empezar a re-construir al ser parte de un sistema caduco. Por ello, sin duda, uno de ellos es  dejar de comer las frutas y los postres después de las comidas.
Esto no parte de una manía de índole personal, ya que existen centenares de estudios que demuestran, que ingerir frutas o postres muy azucarados después de las comidas, afectan seriamente a los procesos digestivos. Así que por mucho que nos esforcemos en comer de forma equilibrada, de nada nos habrá servido, si al finalizar consumimos fruta, ya que la misma entre otras muchas cosas, aumentará nuestros niveles de glucosa en sangre a causa de su elevado índice de fructosa, a la vez que forzará un proceso de fermentación lenta nada saludable para nuestro organismo.
Lo mismo sucede con los postres, sobre todo con aquellos que contienen mucho azúcar, todo y que comprendo que de vez en cuando hemos de ser libres de darnos un capricho y satisfacer nuestras necesidades emocionales, que también son muy importantes. Así que podríamos en este caso acogernos al conocido dicho, " a nadie le amarga un dulce".
Mi consejo en el caso de los postres, es que reservemos el consumo de frutas, para la merienda, o media mañana, pero nunca como parte de nuestras comidas. De esa forma, no tendremos ningún problemas, y podremos seguir gozando de esas frutas que tanto nos gustan.
Y ya de cara a estaciones más frías, otra recomendación es que tomemos la fruta cocinada, ya sea cociéndola o horneada en compota. De lo contrario enfriaremos demasiado nuestro organismo y los resfriados y otras enfermedades no tendrán piedad alguna de nosotros!

COMER ALIMENTOS ECOLÓGICOS, UN PRINCIPIO DE BASE




Las personas habituales a este blog, saben de sobras que no me canso de repetir por activa y pasiva, la importancia que reside en comprar productos de origen ecológico y local. Pero para que no quede en saco roto, de nuevo me viene que ni pintado para el tema que hoy estamos tocando.
Nuestro cuerpo es sabio, y como tal, sabe mejor que nadie, que nos conviene y que debemos evitar. Por ello nos va dando señales, que nos avisan de los posibles excesos, cuando estos se producen en nuestra alimentación.
Como no podía ser menos, cuando consumimos alimentos convencionales, no ecológicos, le regalamos a nuestro cuerpo una serie de agentes tóxicos, que por supuesto nuestro organismo se niega a tolerar, puesto que conoce a la perfección lo que debe y no debe asimilar. Así que si consumimos verduras, frutas o cereales no ecológicos, deberemos ser conscientes que ademas de los mismos, también estaremos ingeriendo, pesticidas, herbicidas, conservantes y otros tantos químicos que no podemos llegar a imaginar. Llegado el proceso digestivo, sin saberlo, estaremos creando un gran caos en nuestro organismo, obteniendo como resultante más problemas a la hora de asimilar esos alimentos.
Pero ademas de eso, hemos de saber, que muchas de esas substancias químicas, quizás no podrán ser eliminadas o expulsadas por nuestro organismo, así que quedarán depositadas en algún lugar del mismo por tiempo ilimitado.
Si esto sucede una vez cada mucho, quizás no pasará nada, pero si habitualmente consumimos este tipo de substancias, a la larga, no debería extrañarnos que de pronto obtengamos como premio una alergia, intolerancia u otra patología similar. La prueba la tenemos en que cada vez son más las personas afectadas por este tipo de patologías de un día para otro, sin explicación aparente.
Así que hemos de ponernos serios con este tema, evitando al máximo los productos que provengan de productores desconocidos, y mucho menos, el consumir productos que no pertenezcan a la estación en la que nos encontramos.

UNOS ÚLTIMOS CONSEJOS PRÁCTICOS PARA MEJORAR NUESTRAS DIGESTIONES

Para terminar, algunas recomendaciones muy resumidas:

1. Debemos dejar pasar entre dos y tres horas, después de todas las comidas, antes de realizar algún tipo de actividad que requiera esfuerzo físico o un cambio destacable de temperatura.

2. Después de cenar, al igual que en el punto anterior, deberíamos dejar pasar un mínimo de dos horas antes de ir a dormir, de lo contrario, nuestro organismo empleará nuestras horas de sueño en digerir nuestra cena, en vez de dedicarse a reparar nuestro organismo y cargar pilas para el día siguiente. Así que si nos levantamos con la sensación de no haber descansado, deberíamos pensar en primer lugar que comimos para cenar, y cuanto espacio de tiempo dejamos antes de meternos en la cama.

3. Los cambios de temperatura, paralizan nuestra digestión, por ello hemos de evitar comer debajo de fuentes demasiado potentes de aire acondicionado o meternos en una piscina o ducha, sin antes ducharnos aclimatando nuestro cuerpo de forma muy lenta. Lo mismo pasará si comemos un helado o granizado justo después de una comida.

4. Añade Pickles y otros fermentados como el chucrut a tus comidas, tus digestiones lo agradecerán, aportando además grandes cantidades de vitamina C a tu organismo.

5. Intenta comer en entornos naturales, bajos en contaminación siempre que te sea posible.

6. Cuando comas, deja tus preocupaciones fuera de tu alcance, visualiza tus alimentos y concéntrate en todos los nutrientes que vas a ingerir de forma placentera.

7. Si eres de los que te sientan mal las legumbres, prueba a cocinarlas con un poco de alga Kombu, esta  evitará las típicas flatulencias y desajustes digestivos, provocados por las leguminosas. En el mismo punto también he de recordar, que hemos de cocinar mucho los granos integrales, y masticarlos hasta convertirlos en liquido, antes de ingerir.

8. Siempre aconsejo reducir los líquidos al máximo durante las comidas, pero sobre todo, debemos eliminar las bebidas gaseosas y azucaradas, pues resultan como una patada a nuestra digestión.

9. Y por último, el consejo más importante. Se feliz, y siéntete agradecido por la vida que tienes, ya que por muy graves que creas que son tus problemas, el solo echo de vivir una vida como la que tienes, ya es de por si el más grande de los milagros, el resto es sólo un mero espejismo, nada es más importante que sentirse vivo y pleno, te lo dice un budista convencido ;-) !

Un fuerte abrazo a todos, y gracias una vez más por leerme!

Gassho!

Sergi Gámez








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