viernes, 9 de mayo de 2014

Hoy tenemos para comer...




Aprovechando que tenía un momento para actualizar el blog, he pensado que sin ánimo de cocinar algo realmente especial, publicaría lo que había cocinado este medio día para mi,  a modo de comentar algunos aspectos que creo pueden ser de interés para muchas personas que siguen este espacio. Ya que como he dicho en muchas ocasiones, la macrobiótica no obedece a nada más que al medio que la rodea, por ser la misma una pura expresión y reflejo del universo, del que todos formamos parte.
Así que sea la estación que sea, antes de entrar en vuestra cocina, os aconsejo que salgáis a vuestra terraza y observéis a vuestro alrededor, estableciendo una profunda conexión con la naturaleza, que os llevará a comprender como cocinar vuestros alimentos para que vuestro organismo pueda beneficiarse al máximo de su energía y valor nutricional.

Hoy hemos tenido un bonito día primaveral, con temperaturas bastante elevadas y un bonito cielo azul, que bañaba de luz cada rincón de mi cocina. Con toda sinceridad, un día maravilloso para cocinar sin prisas y lo más importante, poniendo toda nuestra atención en cada momento, dejando aun lado aquellos pensamientos que intentan desprendernos de esa serenidad que sólo se consigue cuando regresamos a nuestro centro.

En primer lugar, he lavado bien el arroz integral, y lo he puesto a cocer durante cuarenta y cinco minutos con tapa a fuego lento y una pizca de sal, adoptando como medida de cocción dos tazas de agua por una de arroz.
Como apunte, os comento que si hubiera sido una estación fría como el invierno, lo más seguro es que hubiera cocido el arroz con la olla a presión, pero aquí ya podemos ver uno de esos aspectos que os he comentado con anterioridad. Mientras que durante el invierno nos puede interesar llevar a cabo una cocción más yang, que aporte más calor a nuestro cuerpo, por la contra al llegar las estaciones más cálidas nos decantaremos por cocciones que nos aporten más frescor, siendo estas más yin como por ejemplo el vapor.

En cuanto a las verduras, las he cocinado en dos grupos diferentes. En primer lugar he laminado un poco de calabaza y calabacín, y los he cocinado durante unos diez minutos al vapor para preservar al máximo sus nutrientes.
En un segundo grupo, he cortado una cebolla tierna a medias lunas y la he reducido en una sartén con una pizca de aceite de sésamo durante unos diez minutos, removiendo sin parar la misma para evitar que se pegara. Una vez reducida, he añadido un puerro cortado muy fino y he realizado la misma operación, añadiendo finalmente unas habas que había cocido previamente durante unos veinte minutos y una cucharada de alga arame que también había hidratado con anterioridad.
Para finalizar, una vez apartado del fuego este segundo grupo, lo he condimentado con salsa de tamari y lo he dejado reposar durante unos minutos para que las verduras quedaran más gustosas, ya que la salsa tamari contiene ácido glutámico, lo que la convierte en un potenciador de sabor natural sin precedentes.
Aquí nuevamente, quisiera puntualizar que durante la primavera, es importante comprender que la energía se mueve de una forma muy diferente al resto de estaciones. Por ello a diferencia del invierno, durante la primavera y el verano las cocciones se suelen llevar a cabo sin tapar, dejando de banda casos especiales.
Por último, como no podía ser menos, he preparado una sopa de miso rápida, aprovechando un caldo que que me había sobrado ayer después de cocer unas verduras. Al mismo le he añadido un poco de alga wakame previamente hidratada y alguna verdurita para añadir textura y color a nuestros sentidos. Finalmente, una vez apagado el fuego, he disuelto una cucharada de Mugi miso en la sopa y ya la tenemos lista para tomar.
Aquí, como dato importante, os aconsejo empezar todas las comidas con algo caliente, ya sea una sopa o crema, a modo de ayuda para que nuestro organismo pueda digerir de forma adecuada el resto de alimentos de la comida. Y si además puede ser una sopa o caldo de miso, además estaremos aportando una importante cantidad de encimas digestivas de gran valor.

Para finalizar, he servido todos los ingredientes en el plato, acompañados de un poco de ensalada y una pizca de chucrut, que también nos garantizará una óptima digestión, espolvoreando seguidamente un poco de gomasio sobre el arroz integral.

Así que aquí tenéis un ejemplo muy sencillo de un menú muy completo además de rico, que podéis preparar cómodamente en vuestras casas, a la vez que como yo, disfrutáis del placer de cocinar desde la absoluta libertad que sólo nuestra conciencia puede regalarnos!!

Buen provecho!!

Gassho!

Sergi Hogaku
(Fotos: Sergi Hogaku)













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